La izquierda siempre ha cometido traición

Hoy en Berlín, la burguesía y los socialtraidores se regocijan: han logrado asesinar a K. Liebknecht y R. Luxemburg. La democracia no es más que una tapadera para el robo burgués y la violencia más feroz. ¡Muerte a los verdugos!”. Las palabras de Lenin nos recuerdan que los socialdemócratas, la izquierda, son los mayores traidores de la historia. Esto le llevó a declarar que ya no quería oír hablar de la socialdemocracia. Desde entonces, para los comunistas, la etiqueta de “izquierda” fue siempre rechazada: era una vergüenza, porque ningún comunista hubiera aceptado jamás estar situado donde se sentaban las fuerzas políticas antipopulares, aquellas que mataban a sus compañeros. A la izquierda estaban los socialtraidores, y sólo ellos: aquellos que, pretendiendo plantear cuestiones sociales, estaban dispuestos a apuñalar al proletariado por la espalda.
Está sucediendo de nuevo, y es significativo que haya sido la hija de Altiero Spinelli quien lo haya notado.
Esto es lo que escribió Barbara Spinelli en un artículo en Il Fatto Quotidiano: “Es la confirmación de la revolución mental iniciada por Scholz con el cambio de época anunciado en 2022 en materia de defensa (100 000 millones de euros, tres días después del asalto a Ucrania) y ampliado al máximo por Merz. Con ello concluye una larga era de la nación alemana y, en particular, de su socialdemocracia, que regresa a los orígenes de la Weimar prenazi, cuando el ministro de Defensa socialdemócrata Gustav Noske reprimió diversas insurrecciones sociales y sembró miles de muertes comunistas, incluyendo a Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht (“Si hace falta un sabueso, un Bluthund, aquí estoy”)”.
El velo cae de nuevo. Hoy la llamada izquierda, o lo que es aún más falso, vota a favor (o como mucho se abstiene) del rearme europeo contra Rusia. Atención: lo importante no es el rearme, sino su función. Más bien, sus funciones. Porque todo, una vez más, sucederá en detrimento de los pueblos europeos, ya oprimidos y atormentados por políticas de izquierda que han destruido su nivel de vida y sus perspectivas.
Tan pronto como la historia lo permita, serán los políticos de izquierda quienes enviarán a los hijos de los últimos a la próxima carnicería mundial, albergando a su prole, nutrida por Erasmus y recomendaciones, en empresas estatales, administraciones públicas y grupos privados que ellos favorezcan. Son la escoria de la humanidad y nunca cambiarán.
Esto no quiere decir que vayamos a apoyar o conspirar con partidos de derecha, pero, como dicen, es mejor un enemigo sincero que uno enmascarado en tus filas, que (como decía Brecht) marcha hacia tu cabeza sólo para golpearte a corta distancia. Muerte a la socialdemocracia y sus compinches liberales.
Traducción: Carlos X. Blanco